
Había una vez una casa alejada de toda civilización, en la cuál se encontraba un libro que hablaba de seres mágicos como hadas y duendes.
Un día una familia compuesta por la mamá y tres hijos, dos mellizos y la hermana mayor se mudaron a ese lugar, desconociendo toda la magia que allí se encontraba.
Una mañana, uno de los mellizos, aburrido de tanta soledad, descubrió una habitación secreta, en la parte superior de la casa. Al entrar le llamó la atención un baúl, intrigado lo abrió y encontró un libro, con una advertencia: “Si este libro te atreves a leer, pues tu destino terrible puede ser”. Sin tenerla en cuenta, lo abrió y comenzó a oír ruidos extraños, vio que algo pasaba rápidamente frente a sus ojos. Asustado corrió a su habitación y escondiéndose en el ropero, comenzó a leerlo.
En él explicaba que dentro de nuestro mundo existe otro, más allá de las nubes en donde habitan criaturas mágicas. También cuenta de la existencia de un malévolo Ogro, cuyas intenciones son adueñarse del libro para descubrir la forma de apoderarse de este mundo misterioso.
Siguiendo las pistas del libro, este pequeño aventurero junto a sus hermanos, partieron a un viaje para comprobar si era verdad o solo un cuento. Al llegar, quedaron asombrados de lo maravilloso y hermoso que era el lugar. Todo era tal cual contaba el libro, hadas, duendes y elfos. Tan maravillados estaban, que no se dieron cuenta que los venía siguiendo el malvado Ogro, el cual, en un descuido de los pequeños, le arrebató el libro e intentó huir.
Al verlo, las hadas realizaron un hechizo que convirtió al ogro en una estatua de piedra.
Para que no se repitiera las hadas decidieron cuidar el libro, permitiéndoles a los pequeños, visitarlas cuantas veces quieran, y colorín colorado, esa historia ha terminado.
José Luis Iommi, 1º C

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