domingo, 31 de mayo de 2009

El niño que se hizo mago - Nicolás Vicentin




Había una vez un niño malo, mentiroso y poco conocido. Vivía solo en una villa y su casa era de chapa. Su madre falleció a los siete años de su vida y su padre los abandonó a los cuatro meses.
Iba a una escuela de campo a siete cuadras de su casa. En ella se bañaba y comía. En la escuela vivía mintiendo y pegando. El niño se llamaba Mario. Un día cuando llegó a su casa, vio que la poca gente de la villa estaba en ronda. Apurado corrió para ver que pasaba. _ huauhhuhhhh, un mago. Que forma fácil de ganar dinero_ dice asombrado Mario. Cuando el mago lo vio con toda ropa rota le dio lástima. _ Se cierra el espectáculo_ dice el hombre. Toda la gente decepcionada volvió a su casa. El mago lo llamo a Mario. Enseguida, por envidia el niño le arrojó una piedra, el hombre levantó un espejo mágico haciendo que rebote la piedra en el elemento y le pegue a Mario. _ Esta es la primera y última vez que alguien me toca!_ Grita Mario. _ Antes de lastimar a alguien golpéate tú _ respondió el mago. El mago lo invitó a comer a su casa. Fueron hablando en el camino. _Yo vivo al lado de tu casa_ dice el hombre. _Apúrate y no hables, que tengo hambre_ responde. Cuando llegaron el hombre le enseñó los trucos de magia y la poca información que tenía acerca del espejo mágico. Charlaron acerca de lo trabajos. _ Porque no te quedas a vivir conmigo, ya que sabes lo mismo que yo_ dice el mago. Sin dudar Mario se quedó con él. Luego de la cena el mago le mostró el espejo que tenía y le dijo que eso te concedía un solo deseo, siempre y cuando se respetaran las leyes que traía el elemento. _ Desea lo que quieras_ dice el mago _ ¡Deseo ser millonario!_ Grita el niño. El deseo se le había concedido, del espejo salieron millones de billetes; una de las leyes era que podías deshacer el hechizo. En cambio el mago deseó que el niño sea bueno y tenga un corazón, y que no siguiera pegando ni mintiendo. Siete años después seguían trabajando y viviendo juntos felices. Un día, los dos durmiendo, a la siete de la mañana, un grupo de ladrones, de otra villa, rompió la ventana de la casa de estos dos hombres, entraron los siete ladrones y el más rudo gritó: _ ¡Dame todo!_ _Tranquilo, tranquilo; si tú no agarras nada ni tocas te enfrentaras conmigo, en la plaza abandonada, va, si te animas_ respondió Mario. _ El lunes que viene, sin falta, a la siete_ mencionó enojado el ladrón. El rudo, marchándose, se dio vuelta y le arrojo una piedra, Mario rápidamente, levantó el espejo e hizo que la piedra rebotara en él dándole un golpe con la misma fuerza, en la cabeza del ladrón. _ Antes de lastimar a otros piensa lo que puedes causar_ enseñó Mario. El ladrón, se dio vuelta y se fue con los compañeros a su villa. Seis días después, veinticuatro horas antes de la batalla, Mario ya estaba listo, relajado y había practicado magia, estaba seguro que iba a resolver su problema, pensando y dialogando. Mientras tanto el ladrón pensaba que la mejor manera de resolverlos era pegando. Era musculoso. Cuando se cumplió los siete días Mario fue a la plaza, cuando llegó le asombró que el malo no lo estuviera esperando, pero no fue así. El ladrón estaba escondido arriba de un árbol, cuando Mario pasó debajo de él, el hombre se tiró aterrizando arriba de él, le dio varios golpes en su cara, agarró un palo que encontró tirado y cuando iba a dar el último golpe, una hamaca se levanta dándole un golpe en la nuca, dejándolo inconsciente. Mario se acercó al ladrón. Asustado e inconsciente se para, Mario le dice: _ Espero que esta situación no se repita y que aprendas, piensa lo que haces_ Mario recordó que él antes de conocer al mago era igual, emocionado e ilusionado deseaba que este ladrón cambiara de actitud. Los compañeros del malo, lo toman y lo llevan a su casa. Al día siguiente Mario y su amigo que era como su padre para él, se abrazaron, festejaron y se emocionaron. Todos felices, habiendo cambiado actitudes violentas y agresivas, este cuento se ha terminado. FIN.

Nicolás Vicentin, 1º C

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