martes, 12 de mayo de 2009

En un lejano Castillo - Milagros Maidana


En un lejano castillo de un pueblo de Italia se encontraba un triste y aburrido Príncipe llamado Haroldo. Él estaba muy preocupado porque los días pasaban uno tras otro y él no conseguía una Princesa con quién casarse y compartir su vida Él Príncipe era bueno, cariñoso, amable y muy inteligente. Un día después de tomar su desayuno empezó a pensar qué podría hacer para conseguir a su Princesa, luego se le ocurrió ponerse un traje de color rojo y un sombrero blanco, cosa que quedaría muy llamativo. Después de tanto arreglo y mirarse en el espejo salió a la calle y luego de andar un largo rato caminando llegó a la plaza del pueblo. Se sentó en un banco de madera a descansar cuando de pronto se acercó una esbelta mujer que lo mira burlándose y le pregunta: ¿estamos en carnaval?. No señora contesta el Príncipe, entonces la señora riéndose siguió su camino, pasan las horas y ninguna Princesa llega a la plaza. El Príncipe triste y cansado emprende su camino de regreso al castillo. Cuando llegó abrió la pesada puerta de entrada y caminó hacia al comedor y ahí encontró a una bella joven sentada junto a la estufa, - ¿quién eres? , ¿Qué haces aquí? ¿De donde vienes? La joven levantó su mirada y llorando contestó: soy del pueblo me llamo Sirenita y mis padres han muerto y no tengo a nadie con quien vivir, empecé a caminar lentamente y hasta aquí llegué, golpeé la puerta y me atreví a entrar. ¿Está usted enojado por haber entrado en su castillo sin su permiso? , no usted puede quedarse aquí, es grande y cómodo y también hay comida para los dos. Pasaron los días y él Príncipe se enamoró de la joven, y le propuso casamiento, ella que también se había enamorado del apuesto Príncipe aceptó su propuesta. Luego se casaron y ella se convirtió en una bella Princesa y así vivieron felices para siempre.

Milagros Maidana, 1ºC

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