martes, 12 de mayo de 2009

La bailarina que no baila - Macarena Navarro


La bailarina que no baila
Había una vez, en un lugar de este mundo del que no me puedo acordar, una niña llamada Josefina que no podía bailar, no había manera de que ella aprenda ni siquiera un paso. Su madre y su padre, bailarines de profesión, no podían creer que su hija no sea igual a ellos, se enojaban con ella cada vez que practicaba y caía al piso enredada en sus polleras. Ella estaba muy triste por eso, practicaba y practicaba y nada, nada. Un día su madre le regalo un par de zapatillas flúo de baile, son horribles pensó, nunca me pondré esto, y tampoco bailare mas en mi vida, a mi bailar no me gusta dijo Josefina. Pasaron algunos meses y sus padres vivían enojados con ella porque se negaba a practicar, discutieron y ella se fue al altillo lleno de telarañas a estallar en llanto. Recorrió el altillo y de pronto encontró un gran baúl cerrado con tres candados. ¡Que extraño! pensó es el mismo color de las zapatillas.
Trató de abrirlo y no pudo, cuando de repente algo se escucho. Quien es dijo, con algo de miedo, y nadie respondió. Volvió a preguntar y desde las sombras salió un hada vestida con tules. El hada abrió el baúl y le dijo a Jose que ahí estaba la clave, que ella era una gran bailarina y que solo le faltaba descubrirlo, que la música es maravillosa y que nos transporta a mundos inimaginables, que cuando ella desaparezca se ponga lo que hay en el baúl. Su madre subió a hablar con ella, y le dijo que no importaba que no baile como ellos, que comprendieron que ella tiene que hacer lo que a ella le gusta, pero de pronto la gran sorpresa, Jose estaba con sus zapatos flúo, encantada, bailando todos los ritmos sin parar. Su madre llamo rápido a papá y se sentaron a ver el espectáculo. Cada vez que se ponía los zapatos mágicos sus piernas bailaban todos l os ritmos sin parar, los tres juntos armaban espectáculos para que los disfrute toda la familia Y colorado, colorín, bah, mejor fluorescente…este cuento llego a su fin.

Macarena Navarro, 1º C

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