
Había una vez un chico llamado Martín, a el le gustaba pintar y dibujar, pero era pobre, y no tenia el dinero para comprar un pincel. Un día, salio de su casa a pasear, paso por la biblioteca, miro para a dentro, y había una artista, que tenia un pincel para dibujar, al la persona que estaba(es el jefe de la ciudad).
Martín miro muy atento, entro y le dijo al jefe y la artista: “¿por favor me dan un pincel?” quiero aprender a pintar.
El jefe y la artista escucharon y se pusieron a reírse, dijo: “el pobre también quiere aprender a pintar” ellos echaron a Martín.
Martín muy enojado dijo: “por que los pobres ni podemos aprender a pintar”.
Desde ese día, martín empezó a dibujar con mucha ganas. Subió ala cima de la montaña, con los palitos del árbol dibujaba, martín dibujaba todo lo que veía.
Hay personas que le preguntada a martín: “martín, vas a ir a dibujar para lo jefes”
Martín dijo: “ ¡no! voy a dibujar para lo pobres”
Paso día a día, el dibujo de Martín mucho mejor que antes, pero seguía sin tener un pincel. (El esperaba que un día pueda tener uno).
Una noche, se acostó. Derepende de la pieza salio una luz brillante, y apareció un viejito de barba larga y blanca. El viejito le regalo un pincel a el, pero el viejito le dijo: “yo te doy este pincel pero con una condición”
Martín: “bueno, que condición.
El viejito: “la condición es, que vas a dibujar para los pobres. si dibuja para los jefes no va a pode dibujar mas.
Martín: bue… (Martín no término de hablar, el viejito se desapareció)
Martín muy contento, encogida agarro el pincel y dibujo en la pared una gallina, pero la gallina ¡vivió! la gallina voló de la pared y salto hasta la ventana, y empezó a cantar. El viejito le había dado un pincel mágico.
Martín desde que tiene ese pincel mágico, todos los días les dibuja a los pobres.
Un día Martín estaba caminando, y vio un señor adulto con un niño, estaban con una carreta que arriba llevaba algo pesado, ellos estaba tirando con fuerzo, pero la carreta no se movía, porque la tierra estaba seco y había un poso. Martín sacó el pincel mágico y le dibujaron un toro. “Muuu……”El toro fue a llevar la carreta ala casa del señor del niño.
El jefe de la ciudad escucho que Martín tenia un pincel mágico, llevó a los soldados para capturarlos, el jefe quiere que Martín le dibuje oro y plata, (Martín estaba con envidia al jefe) se quedo parado, sin moverse, después grito: “yo no se dibujar” él jefe se enojo mocho, así le encerró a el en un lugar donde estaba todo los pobres.
Llego a la hora de dormir, él soldado que los estaba mirando durmió. Martín agarro se pincel y dibujo en la pared una puerta. La empujo, y se abrió y dijo: “amigos, vamos de acá” lo que estaban encerrado ahí se fueron con el.
El jefe escucho que martín se escapo, enseguida le dijo a sus soldados que valla a capturarlo .pero Martín ya había dibujado un grupo de caballos, así se fueron muy lejos.
Un día, el llego a un lugar donde el clima era calido, las plantas se murieron las personas tenia sed y el rió estaba muy lejos, les daban cansancio de llevar el balde y cargar el agua hasta sus casas. Después martín les dibujo “un rió” las personas de ese lugar estaba muy contentó, por no tenia que hacer ese largo camino. En ese tiempo llegaron los soldados para capturarlo y de vuelta se lo llevaron. El jefe sentada dijo a los soldados: ¡quítele el pincel!, después dijo: vallan rápido a llamar la artista.
La artista llego, el jefe le pidió a la artista que dibujé una planta de oro, la artista agarro el pincel mágico y lo dibujo, cuando termino la artista de dibujar, el jefe se acerco mucho, pero se choco contra la pared y dijo: “el dibujo es el dibujó”.
El jefe le dijo a Martín que le dibuje un dibujo.
Martín dijo: bueno yo te voy a dibujar uno.
El jefe muy contento le dijo que dibuje una montaña de oro, Martín no le hizo caso y dibujo un mar. El jefe nervioso dijo: ¿quién te dijo que dibujé un mar? ¡Dibujar una montaña de oro! Martín lo dibujo, el jefe muy contento dijo dibuja un barco, quiero ir para allá. Martín lo dibujo. el barco fue para el lado de la montaña. Después el jefe dijo: mas viento mas viento, va muy despacio el barco, Martín lo dibujo, el jefe vio que el viento era tan fuerte y tan fuerte que al final el barco se hundió.
Martín volvió a dibujar para los pobres.
Lucía Dai Lin, 1º C
Martín miro muy atento, entro y le dijo al jefe y la artista: “¿por favor me dan un pincel?” quiero aprender a pintar.
El jefe y la artista escucharon y se pusieron a reírse, dijo: “el pobre también quiere aprender a pintar” ellos echaron a Martín.
Martín muy enojado dijo: “por que los pobres ni podemos aprender a pintar”.
Desde ese día, martín empezó a dibujar con mucha ganas. Subió ala cima de la montaña, con los palitos del árbol dibujaba, martín dibujaba todo lo que veía.
Hay personas que le preguntada a martín: “martín, vas a ir a dibujar para lo jefes”
Martín dijo: “ ¡no! voy a dibujar para lo pobres”
Paso día a día, el dibujo de Martín mucho mejor que antes, pero seguía sin tener un pincel. (El esperaba que un día pueda tener uno).
Una noche, se acostó. Derepende de la pieza salio una luz brillante, y apareció un viejito de barba larga y blanca. El viejito le regalo un pincel a el, pero el viejito le dijo: “yo te doy este pincel pero con una condición”
Martín: “bueno, que condición.
El viejito: “la condición es, que vas a dibujar para los pobres. si dibuja para los jefes no va a pode dibujar mas.
Martín: bue… (Martín no término de hablar, el viejito se desapareció)
Martín muy contento, encogida agarro el pincel y dibujo en la pared una gallina, pero la gallina ¡vivió! la gallina voló de la pared y salto hasta la ventana, y empezó a cantar. El viejito le había dado un pincel mágico.
Martín desde que tiene ese pincel mágico, todos los días les dibuja a los pobres.
Un día Martín estaba caminando, y vio un señor adulto con un niño, estaban con una carreta que arriba llevaba algo pesado, ellos estaba tirando con fuerzo, pero la carreta no se movía, porque la tierra estaba seco y había un poso. Martín sacó el pincel mágico y le dibujaron un toro. “Muuu……”El toro fue a llevar la carreta ala casa del señor del niño.
El jefe de la ciudad escucho que Martín tenia un pincel mágico, llevó a los soldados para capturarlos, el jefe quiere que Martín le dibuje oro y plata, (Martín estaba con envidia al jefe) se quedo parado, sin moverse, después grito: “yo no se dibujar” él jefe se enojo mocho, así le encerró a el en un lugar donde estaba todo los pobres.
Llego a la hora de dormir, él soldado que los estaba mirando durmió. Martín agarro se pincel y dibujo en la pared una puerta. La empujo, y se abrió y dijo: “amigos, vamos de acá” lo que estaban encerrado ahí se fueron con el.
El jefe escucho que martín se escapo, enseguida le dijo a sus soldados que valla a capturarlo .pero Martín ya había dibujado un grupo de caballos, así se fueron muy lejos.
Un día, el llego a un lugar donde el clima era calido, las plantas se murieron las personas tenia sed y el rió estaba muy lejos, les daban cansancio de llevar el balde y cargar el agua hasta sus casas. Después martín les dibujo “un rió” las personas de ese lugar estaba muy contentó, por no tenia que hacer ese largo camino. En ese tiempo llegaron los soldados para capturarlo y de vuelta se lo llevaron. El jefe sentada dijo a los soldados: ¡quítele el pincel!, después dijo: vallan rápido a llamar la artista.
La artista llego, el jefe le pidió a la artista que dibujé una planta de oro, la artista agarro el pincel mágico y lo dibujo, cuando termino la artista de dibujar, el jefe se acerco mucho, pero se choco contra la pared y dijo: “el dibujo es el dibujó”.
El jefe le dijo a Martín que le dibuje un dibujo.
Martín dijo: bueno yo te voy a dibujar uno.
El jefe muy contento le dijo que dibuje una montaña de oro, Martín no le hizo caso y dibujo un mar. El jefe nervioso dijo: ¿quién te dijo que dibujé un mar? ¡Dibujar una montaña de oro! Martín lo dibujo, el jefe muy contento dijo dibuja un barco, quiero ir para allá. Martín lo dibujo. el barco fue para el lado de la montaña. Después el jefe dijo: mas viento mas viento, va muy despacio el barco, Martín lo dibujo, el jefe vio que el viento era tan fuerte y tan fuerte que al final el barco se hundió.
Martín volvió a dibujar para los pobres.
Lucía Dai Lin, 1º C

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